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“El Castillo de Termes, situado en territorio de Narbona, a cinco leguas de Carcasona, era de una fuerza asombrosa e increíble. Parecía humanamente inexpugnable “

Pierre des Vaux de Cernay, 1212

Algunos castillos cátaros se hacen con el tiempo más famosos por el personaje al que se les asocia que por su historia. Es el caso del castillo de Termes. Raro es el amante de los castillos cátaros que no albergue para Olivier de Termes un interés particular. Este caballero occitan es el parangón del feudalisme occidental. Orgulloso de su tierra, de su gente, de su historia pero más todavía de su condición de caballero.

La señoría de Termes, con el castillo como capital del Termenés, aparece en la Historia en 1061. Los señores del lugar rinden homenaje a los Trencavel de Carcasona. El Termenés era una comarca rica, donde varias minas se explotan desde tiempos inmemoriales, por lo menos desde los romanos. Se extrae el hierro y la plata.

La propiedad de las minas del Termenés era de la Abadía de Lagrasse, que confiaba su explotación a los Señores de Termes a cambio de la mitad de los beneficios.

Pero la voracidad de unos señores siempre necesitados era demasiado grande para contentarse con la mitad, y rápidamente surgió el conflicto entre la Abadía y el Castillo. Si añadimos la clara tendencia cátara de la familia Termes a partir del siglo XII, tenemos todos los elementos desencadenantes del conflicto.

La importancia de esta señoría era evidente. Su territorio cubría desde Arques hasta Aguilar, y Termes será, una vez pasado a manos francesas ,una de las “Cinco Hijas de Carcasona”, las fortalezas encargadas de la frontera sur del territorio: Termes, Peyrepertuse, Aguilar, Quéribus et Puylaurens… 

En 1209 se desencadena la cruzada de los albigenses, con Raimundo de Termes como Señor del lugar. Es un vasallo importante de los Trencavel, y su implicación cátara no deja lugar a dudas.

Hasta el año siguiente, 1210, las tropas de Simon de Monfort no se presentan ante la fortaleza de los Corbières en pleno mes de agosto.  

El sitio de Termes está bastante bien documentado. Tenemos dos fuentes muy importantes: La Canso de Guilhem de Tudela y la Historia Albigensis de Pierre des Vaux de Cernay. 

Los defensores resisten cuatro meses, hasta renunciar por falta de agua. Sin embargo la noche antes de la rendición una violenta tormenta descarga trombas de agua sobre la montaña.

Los asediados se precipitan y beben del agua recién llegada mezclada con el barro podrido del fondo de las cisternas, y la disentería se instala rápidamente entre los soldados defensores. La renuncia es inevitable y Raimundo es conducido preso a Carcasona el 23 de noviembre.

Los bienes de Raimundo pasan a manos de un caballero francés, Alain de Roucy.

Temporalmente recuperado en el momento del hundimiento de la cruzada en el 1223, el castillo se convierte en fortaleza real francesa en 1228. Mientras que el castillo es reforzado progresivamente, el hábitat castral adjunto es evacuado en 1257.

Desde entonces Termes constituye una de las fortalezas que defiende la frontera, uno de los “cinco hijos de Carcassonne”. Una guarnición real lo ocupará durante cuatro siglos.