Montsegur

El castillo de Montsegur simboliza el catarismo y de la idea romántica de Occitania luchando contra el ocupante francés, de la misma manera que Puivert escenifica los trobadores y las cortes de amor.

El pog (pico rocoso en occitán) de Montsegur culmina a 1207 metros. La meseta mide aproximadamente unos 700 metros en su largo mas grande y su ancho varía entre 60 y 150 metros por una superficie aproximada de 5 hectáreas. Está rodeado de acantilados de entre 80 y 150 metros, con cuatro vías de acceso: La vía de la Roca de la Torre, del Pas del Roc, del Pas del Trabuco, y la vía más fácil suroeste.

Se accede a él por la pequeña carretera de montaña que lleva el turista hasta el pueblo de Montsegur, y de allí hasta la misma base de la montaña. El turista cruzará el «Camp del Cremats», dónde murieron más de doscientos cátaros en 1244. La subida es suficientemente pronunciada como para tomársela con tranquilidad. Estamos en los Pirineos, y la temperatura baja conforme ascendemos por la pendiente. El sitio parece haber sido ocupado desde el neolítico, y la arqueología revela una presencia romana en la montaña.

Una vez llegados al castillo, la vista es sobrecogedora. Estamos en el cielo. Se entiende que el lugar haya sido escogido por Guilhabert de Castres, Obispo cátaro de Tolosa, como centro religioso y sede oficiosa de una Eglesia del Bé (Iglesia del Bien) perseguida en todo el Lenguadoc. El castrum es imposible de tomar sin un gran ejército, y ofrece además un ambiente de recogimiento y misticismo favorable a la vida ascética de los Perfectos y Perfectas que acuden a vivir.

Es el señor Raimon de Perelha quién recupera en este lugar un castrum anterior del que nada se sabe. En 1232 Montsegur es capital de la Iglesia Cátara.

Veintiseís años antes el Obispo cátaro de Mirepoix había conseguido de este mismo señor la reconstrucción del viejo castrum probablemente abandonado. ¿Sospechaban ya los cátaros que necesitarían una fortaleza inexpugnable en el futuro, antes incluso del inicio de la Cruzada contra los Albigenses?

A estas alturas era evidente que tarde o temprano el castillo sería objetivo de los franceses y de sus aliados. Unas quinientas personas comparten la estrecha cresta del pog. Son militares, religiosos, y civiles. Montsegur se vuelve lugar de peregrinación. 

Horarios

Abierto todos los días desde el 1 de febrero hasta el 31 de diciembre (excepto el 25 de diciembre). Cierre en caso de condiciones meteorológicas muy malas

Febrero: Todos los días de las 11:00 a las 16:00
Marzo: Todos los días de las 10:00 a las 17:00
Abril: Todos los días de las 10:00 a las 18:00
Mayo – junio: Todos los días de las 10:00 a las 18:00
Julio – agosto: Todos los días de las 9:00 a las 18:00
Septiembre: Todos los días de las 10:00 a las 18:00
Octubre: Todos los días de las 10:00 a las 17:00
Noviembre: Todos los días de las 11:00 a las 16:00
Diciembre: Todos los días de las 11:00 a las 16:00

Montsegur-CASTILLO

Los castillos cátaros cuentan historias trágicas, y la fortaleza de Montsegur es quizás la que más. 

Más de doscientos herejes murieron por su fe en la hoguera al pie del castillo el 16 de marzo de 1244.

 

Montsegur antes del sitio

Reproducimos esta reconstitución 3D del Castrum de Montsegur tal como lo encontraron las tropas del Senescal de Carcasona en 1243.

El castrum había sido fortificado al inicio del siglo XIII a petición de los Cátaros. Por entonces ya se consideraba un refugio y gozaba de un aura mística.

El castillo actual fue edificado por el Rey de Francia después de la rendición de Raimon de Perelha en marzo de 1244.

Producción France télévision «Des Racines et Des
Ailes». Images Grégoire Valayer: izigraph.fr

El sitio (Mayo 1243-Marzo 1244)

El sitio de Montsegur se decide después de la masacre de unos inquisidores en Avignonet a manos de defensores de Montsegur desplazados expresamente para la ocasión, y que marcará el inicio del intento de reconquista de sus tierras por parte de los principales señores occitanos.

El 28 de Mayo de 1242 un grupo de caballeros y soldados bajados expresamente de Montsegur masacran al inquisidor Guillem Arnau y a sus asistentes franciscanos en Avignonet , dominicos y seglares. Un total de once personas pierden la vida a manos de una cincuentena de herejes, avisados previamente y ayudados por Raimundo d´Alfaro, representante del Conde de Tolosa Raimundo VII.

La muerte de los Inquisidores es la señal de inicio de la sublevación. El territorio del Razés. Termes, Albi, Nîmes, apoyan el Conde de Tolosa, que entra en Narbona en agosto de 1242. El Rey de Inglaterra se ha comprometido en acudir a su ayuda pero no ha podido superar los ejércitos del Rey de Francia y está bloqueado en Burdeos.

Diez mil hombres asedian el castillo en 1243 durante 11 meses, conducidos por Hugo de los Arcis, senescal del Rey de Francia en Carcasona y Pierre Amiel, obispo de Narbona.

La guarnición está a las órdenes del caballero faydit Peire-Roger de Mirepoix, yerno de Raimon de Perelha.

Desde los primeros días es evidente para los asaltantes que el sitio va a ser largo. Es imposible bloquear totalmente el castrum. Los defensores y el avituallamiento siguen burlando el cerco por caminos de montaña hasta las últimas semanas. Los asaltantes no consiguen aislar a los defensores, la vida sigue en el castillo asediado, sobre todo la vida religiosa, bajo la dirección espiritual de Bertrand d´en Martí, máxima autoridad religiosa. 

Hasta octubre nada o casi nada que señalar, cuando los asaltantes consiguen hacerse gracias a un contingente de mercenarios vascos con un saliente 80 metros por debajo de las murallas y desde esta posición alcanzan con sus piedras las murallas, aunque no tanto como para derribarlas. Eso sí, la vida en el pog se vuelve más dura todavía e incómoda.

A mediados de febrero 1244 el ejército asaltante conquista una torre de defensa ya muy cerca de los muros de la fortaleza. 

Guillermo de Puylaurens (1200-1272), autor de la Crónica de la Cruzada nos cuenta que fueron montañeros del lugar que guían a los soldados por un camino entre abismos que recorren de noche (y que, según ellos mismos, no hubiesen hecho de día…).

La moral decae entre los asediados de forma brusca que ya ni siquiera confían en una ayuda de Raimon VII, quién les pide aguantar hasta Pascua sin tampoco asegurar un posible rescate.

Ante la evidencia, la Eglesia del Bé decide poner a salvo su tesoro de oro, plata y monedas (pecuniam infinitum anotan las autoridades en los posteriores interrogatorios). Una noche salen del castillo los heréticos Matheus y Peire Bonet, se deslizan por cuerdas y desaparecen en los bosques del Sabartés aprovechando la complicidad de guardias originarios de Camon-Sur-L´Hers, pueblo cercano. El Tesoro, o por lo menos parte de él, está a salvo.

Las catapultas funcionan sin parar, de noche como de día. Los asediados intentan una última vez reconquistar la torre cercana al castillo. Sin éxito, y muchos mueren en la refriega. Hasta las mujeres suben a las murallas para defender Montsegur del contrataque.

Ya desanimados del todo, Raimon de Perelha y Peire-Roger de Mirepoix solicitan al día siguiente iniciar las negociaciones de rendición.

Asaltantes y asediados están agotados, y las negociaciones son extrañamente fáciles. Hugo des Arcis acepta los siguientes puntos: 

1- Los asediados conservan 15 días más el control de la fortaleza.
2- Obtienen el perdón por todas sus faltas pasadas, ¡incluyendo la masacre de Avignonet!
3- Los soldados se podrán retirar con armas y enseres, no sin antes comparecer ante los inquisidores para confesar sus pecados y faltas.
4- Los herejes que renuncien a su fe explícitamente sufrirán penitencias ligeras, los demás serán quemados.
5- El castillo se entregará al rey de Francia.

El 16 de marzo por la mañana, los herejes son “brutalmente” llevados encadenados al pie del pog donde les espera la hoguera. Los interrogatorios posteriores ponen nombre y casi cara a los más de 200 herejes que suben voluntariamente a la hoguera: son Perfectos y Perfectas por supuesto, pero también simples Creyentes que recibieron el Consolamentum quizás de manos mismas de Bertrand d´en Marti. 

Nos han llegado algunos nombres: los caballeros Guilhem de l´Isla y Raimon de Maciliano, los soldados Raimon Guilhem de Tornabis, Brasillac de Calavelho, Arnau Dornac y su esposa Bruna, Pons Narbona y Arssendis su mujer, los voluntarios (posiblemente en busca de martirio) que entraron con gran peligro al castillo asediado en los últimos momentos Raimon de Belvís y Arnau Teouli. Encontramos también a la esposa de Raimon de Perelha Corba, la noble Ermengarda de Usat, y Guillelma de Lavelanet, esposa del caballero Berenguer de Lavelanet. 

Se les propone una última vez la salvación con poca convicción antes de encerrarlos en una enorme hoguera vallada, presumiblemente en el lugar llamado hoy «camp dels Cremats». Estamos a 16 de marzo de 1244.

Desde lo alto del castillo la guarnición asiste sin palabras al horrible espectáculo. El día siguiente tendrán que entregar la fortaleza y abandonarla definitivamente. 

Pero esta última noche Raimon de Perelha ha escondido bajo tierra en el castillo tres (¿o cuatro?) heréticos: Amiel Aicart, Hugo y Poitevin (no se sabe nada del cuarto hombre que aparece en algunos testimonios). Salen a escondidas del castillo y se esfuman en la noche. Su misión es la de conservar el secreto del escondite del tesoro y de custodiar el resto del Tesoro de los Cátaros.

El castillo pasará a manos de Guy de Lévis y mantendrá su importancia estratégica hasta el tratado de los Pirineos en el siglo XVII.

Se pueden encontrar proyectiles de las maquinas de guerra, todavía hoy en día.

Se piensa que el torreón del actual castillo es todo lo que queda del castrum anterior.

Más de doscientos cátaros prefirieron un muerte horrible antes que renunciar a su fe.

Estela commemorativa en el Camp dels Cremats.

¿Cuando visitar Montsegur?

Montsegur se puede visitar en cualquier époa del año, siempre y cuando tengamos en cuanta la climatologia (y los horarios de apertura del monumento). Tener en cuenta que la subida al castillo es una pendiente muy seria. Prever zapatillas o botas de marcha, bastón, y agua (no hay agua  en la caseta de venta de los tickets de entrada, que se encuentra al tercio del camino de subida).

El pequeño pueblo de Montsegur merece la pena, para tomar el aperitivo o incluso pasar una noche, y los caminos que rodean el monte son espectaculares para un día de paseos.